El camino de la vida
No
es un tropezón,
una
caída infinita.
Es
resbalar
y
retomar de nuevo
nuestros
pasos.
No
es una piedra en un camino,
un
obstáculo tan grande,
que
nos impida tomarla
y
correrla hacia un costado.
No
es la rama caída
un
árbol sin vida.
Juntemos
cada piedra, cada rama
y
caminemos con ellas.
Y
cuando mucho nos pesen,
allí
estará la hierba para descansar,
y
el agua fresca
para
calmar nuestra sed de fatiga,
y
sentir el alivio que necesitamos.
Es
este camino de la vida,
plagado
de intrigas
que
a veces nos pesa
y
nos lastima,
pero
nunca nos deja
sin
puentes para cruzar,
y
nos regala bellezas.
Sólo
debemos buscarlas,
porque
estar, están.
Juntemos
la piedra,
y
también la flor.
La
vida nos da todo.
Busquemos.
Empecemos ya mismo.
Hoy.
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