Te fuiste amor un día y todo cambió...
y entonces en esta tristeza una llora.
Y una llora por mucho o por nada.
Por las historias vividas.
Por tiempos pasados, por el incierto y nuevo presente.
Una llora por sueños rotos.
Por promesas incumplidas, por las que pudo concretar.
Porque afuera llueve intensamente.
Porque hay un sol radiante que todo lo ilumina.
Una llora por una canción... un sonido, un suspiro,
una fragancia, una brisa.
Por los colores del cielo ... el arco iris
Por la belleza que asoma en cada cosa que admiras.
Porque había tanto tiempo y era apenas un instante.
Una llora...
Por los días amargos.
Y por los días vividos intensamente.
Por las horas que no pasan nunca.
Por las horas que ya partieron.
Una película, una historia,
una carta, un secreto.
Una foto ...ciento de fotos...recuerdos imborrables.
Porque es otoño y los días son grises.
Porque es primavera y está repleta de bellos matices.
Por amaneceres increíbles, por alucinantes atardeceres
Por los días, por las noches.
Por la luna, por las estrellas.
Por la serenidad o por la ruidosa tormenta.
Una llora ...por una mesa vacía.
Por una silla en espera.
Por la cama algo fría.
Por la soledad, por la ausencia de besos, por una caricia.
Por las alegrías, por las risas, por los momentos felices, por la dicha de haberlos vivido.
Por las peleas y enojos, por absurdos desencuentros.
Por los viajes juntos, los momentos compartidos, los abrazos, por las charlas cortitas, por una copa de vino,
o un café en las frías noches de llovizna.
Por las largas caminatas a la orilla del mar.
Por los silencios, por los pactos trazados sobre la arena en una playa...
Por tantas cosas vividas.
Una llora porque sí y porque no.
Con la emoción a flor de piel.
Las lágrimas brotan sin buscarlas.
Te desbordan, se deslizan, te recuerdan en casi todas las cosas que aún estás con el alma a veces muy ausente.
Una llora y solo así cuando te sientas vacía de tanta entrega, cuando sientas que ya derramaste un mar repleto de lágrimas, seca un poco tu cara y no pienses más en nada... agradece cada instante vivido, solo agradece...
respira...calma... silencia tu mente.
Permite soltar...entregar tu corazón .. agradece.
Cuando una ya no llora, no es que olvida, solo siente que pudo empezar a reeescribir otro instante, un nuevo día, honrar cada momento y transformar el dolor en una necesaria, sanadora, equilibrada y merecida paz en su vida...
#te amaré por siempre
Inés